con T de dependienTe

Buenas tardes!

Hoy he decidido escribir por la tarde, ya que así quizá pensáis que sigo viva más allá de las mañanas 🙂

Hoy me gustaría hablar de otro de mis TÓPICOS favoritos: la dependencia emocional.

Gracias a dos amigos míos, que desde aquí les mando un beso enorme, me han pasado un artículo muy interesante de la psicóloga y, ahora escritora, Sílvia Congost.
Esta psicóloga tuvo una ruptura muy dura con su anterior pareja y decidió escribir un libro para ayudar a la gente a reconocer cuando tienen una relación sana y cuando, como ella misma dice, una relación tóxica y dependiente.

Está claro que cuando eres adolescente o recién adulto conoces al amor de tu vida, esa persona con la que no concibes estar sin ella. Pues bien, eso es totalmente mentira, obviamente una persona puede confundir el enamoramieno con una dependencia, pero según la escritora una dependencia emocional depende de muchos factores, uno de ellos, la auotestima. Si la tenemos excesivamente baja ya sea por falta de cariño en la infancia, por defectos físicos criticados por la sociedad, o por el ambiente que te rodea, hace que necesites a alguien constantemente que te diga que te quiere y que eres la mujer perfecta.

Escribo esto hoy porque yo soy una persona que ha necesitado de la atención y cariño de los demás para sentirse bien consigo misma. Con el tiempo te vas respondiendo a la pregunta que todos nos hacemos cuando alguien nos deja: ¿ Qué he hecho mal? Pues os revelaré la misteriosa respuesta a eso: NA-DA.

Lo único que nos ha hecho esa persona es un gran favor por dos motivos:

1. Porque así sabemos lo que NO queremos para otra relación.
2. Porque nos deja vía libre para encontrar a alguien que de verdad valga la pena.

¿De verdad compensa que alguien te venere los 3 primeros días y los siguientes 15 se los pase humillándote o haciendo de ti una persona desgraciada?
Tenemos que hacer que alguien nos vea especiales desde el primer día hasta el último. La efusividad del enamoramiento está claro que dura unos meses y después se convierte en cariño y estabilidad, y es allí cuando nos daremos cuenta de si la persona es adecuada para nuestras vidas o no.

Hay que quererse a uno mismo, mirarse al espejo cada mañana y repetirnos que somos l@s mejores, que conseguiremos todo lo que nos propongamos y que como diría mi padre, NUNCA, NUNCA dejarnos pisotear por nadie.

Los defectos son la parte bella de una persona, esos defectos que hacen que aprendas de los demás o que los demás aprendan de ti, los que te hacen diferente, y sobretodo, los que no te hacen perfecto, porque al fin y al cabo, la perfección es como cada uno la interprete.

La soledad no sirve para hundirse, si no para encontrarse a uno mismo, para quererse y enamorarse uno de si mismo y darse cuenta que estar solo es el poder más fuerte que un ser humano jamás podrá tener, ya que la capacidad de decisión que se tiene es inmensa, porque solo tú eres dueño de tu vida, no es compartida, alquilada o directamente vendida al mejor postor.

Las mujeres de mi família hemos pecado de dependientes ya que nos hemos pensado que el apoyo de otra persona nos haría mejores personas, más guapas o simplemente más fuertes, pero lo que no saben ni ellas ni yo, es que la respuesta la tiene uno mismo cuando decide levantarse cada mañana para comerse el mundo. A mis hermanas Vanessa y Virgínia que las quiero muchísimo y sobretodo a mi madre, nunca dejéis que nadie os anule como persona, porque vosotras solas ya brilláis con luz propia.

T

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