con T de desTape emocional

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Yo pensaba que esta ciudad me traería más de una sorpresa. Puesto que es Barcelona y hay gran variedad de situaciones y personas que pueden marcarte en algún momento de tu día a día en la “gran ciudad”.

Después te das cuenta que Barcelona no es un fin… es un simple medio, un escenario para que puedas realizar la obra de teatro que llevabas tiempo soñando. Por una vez, ni mi ciudad ni su gente se han convertido en protagonistas de esta historia.

Un intruso ha entrado en mi vida. Digo intruso porque nunca pensé que podría traspasar ese “búnker” emocional que construí dentro de lo que pensaba que era un órgano con grietas, mi corazón.

Sé que me estoy poniendo demasiado moñas, pero todas las mujeres al igual que los hombres, somos guerreros/as y pasotas cuando estamos solteros/as y cuando conocemos a alguien nos convertimos en lo más empalagoso sobre la faz de la Tierra.

Pues bien, fue muy graciosa la situación porque es una persona que cuando llegó a Barcelona, me lo pintaron como el chico más guapo que había, yo claro, de la manita de mi querido amigo “Murphy” acompañado de su estimada ley, justamente ese día iba con el pelo sucio, un moño perroflautero y gafas redondas ya que mis lentillas se habían declarado en huelga y cada vez que intentaba ponérmelas me hacían daño.

En plan incógnito, decidí asomarme por el sitio donde se suponía que me dijeron que estaba. Obviamente, mi amigo “Murphy” en lugar de acompañarme, se empeñó en seguirme directamente porque el chico no estaba donde tenía que estar!!!!!

Por el momento , lo que para las chicas era “el chico perfecto” para mí era “el hombre fantasma”.

Decidí seguir con mi trabajo, y a las pocas horas allí estaba, tras esas escaleras que daban a la salida. Una voz grave pasó por mi lado diciendo: Hola!

Al levantar la cabeza, los nervios se apoderaron de mí y le devolví el saludo con un hilillo de voz. (Que pavita)

A partir de ese día, preguntas y conversaciones absurdas no faltaron, eso sin contar las miraditas. Dimos un paso más sentándonos juntos a cenar, hasta que un día decidí invitarlo a salir con mis amigos, obviamente, su caballerosidad le impedía ser descortés y decir que no, así que aceptó al momento.

Esa noche fue especial, nos reímos, bebimos y bailamos un poco. Nos sentamos separados pensando que no había nada que hacer y que había sido imaginación nuestra que nos gustábamos.

Por fin nos sentamos juntos y decidimos hablar de todo, así que me armé de valor y esta vez, mi gran aliada “sutileza” y yo, decidimos pasar a la acción para hacerle entender que YO era lo que estaba buscando.

Él aceptó el juego y en un descuido de dejarnos solos, llegó ese esperado beso. Un beso que hablaba por si solo.

Al darme cuenta de lo rápido que había sucedido todo, digamos que mi corazón llevaba un cartel luminoso con la frase: ¡¡ES ÉL, NO LO PIENSES!!. Mi cabeza sin embargo, llevaba otro de respuesta que ponía: CALLA Y BOMBEA, QUE NO SABES DE LO QUE HABLAS, MOÑAS!

El pánico fue el tercero en discordia, y allí me di cuenta de que no quería volver a sufrir por nadie, así que cerrándome en banda decidí declararlo un amigo más y por tanto, un “doble check” en mi lista de “otro con el que no funcionará”.

Como mujer que soy, le pedí consejos a mis amigas, ellas obviamente, tenían respuesta de todo tipo, pero siempre coincidían en lo mismo: “Déjate querer”.

Pensé que sus mentes enamoradas y soñadoras les impedían pensar con claridad, pero justamente una de ellas era la persona más cuerda y realista que jamás he conocido, por tanto, no podría estar muy equivocada.

Hice caso de sus consejos y me tiré a la piscina, empecé a verle como alguien especial, a sentir mil cosas, a enamorarme, a querer que formara parte de mi vida durante mucho tiempo por no atreverme a decir siempre. Empecé a soñar, a sacar del baúl esos sentimientos que guardé hace un año y medio cuando me los guardaron a presión y tiraron la llave del candado que la cerraba.

Ahora sé lo que se siente, ahora sé cosas que antes no creía porque no lograba verlas, era una persona sin ganas, sin fe ni nada bonito a lo que aferrarme, y ahora tengo mucho.

No quiero que mi felicidad dependa de un hombre, no creé este Blog para decir algo de lo que luego me arrepienta. Sigo pensando que si no eres feliz contigo misma, nunca lo serás con nadie.

Lo que quiero decir con esta graaaan historia es que el mundo está lleno de cosas inesperadas, y si te centras en una y no ves lo que pasa a tu alrededor, nunca sabrás valorar verdaderamente la cantidad de cosas que te pierdes. Dejaros, porque lo bueno, SIEMPRE está por venir.

T

 

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