con T de ¿amisTad?

¡¡¡Muy buenas!!!

Hoy me gustaría hacer referencia a la amistad entre un hombre y una mujer. Casualmente, las mujeres, esperanzadoras empedernidas e inocentes a más no poder (en el fondo es así), somos partidarias de que SÍ puede existir la amistad sin ningún tipo de antecedentes sexuales y/o/u sentimentales hacia la otra persona del sexo opuesto.

Los hombres, sin embargo, piensan que puede haber una amistad pero que la atracción física siempre existirá entre ambos, otra cosa es que el acto nunca se lleve a cabo, y no será porque ellos no lo han intentado.

Obviamente, l@s que alguna vez habéis leído mi Blog, sabréis que soy la generalizadora number 1. Pueden haber mujeres y hombres que piensen lo contrario a lo que yo estoy diciendo.

Para nosotras, en el momento que un hombre pasa a la “friendzone” se convierte inmediatamente en nuestro amigo gay. Ese chico heterosexual que creemos que dejamos de tener atractivo para él y aprovechamos la situación para hacerlo nuestro confidente, explicarle nuestras mejores posturas sexuales o, de lo contrario, gatillazos incontrolados por noches locas ajenas a él. Nos lo llevamos de compras, le preguntamos si el bikini nos sienta bien, que nos traiga una talla más o menos y por supuesto será nuestro más fiel aliado cuando tengamos que ir a casa de mamá para ayudarle con las bolsas de la compra.

Para ellos, en el momento que pasan a la “friendzone” nos convertimos rápidamente en su objetivo de vigilancia. La atracción aumenta a medida que más amigo se va haciendo de nosotras. ¿Por qué? pues porque nuestras mejores posturas sexuales les ayudan a saber que nos gusta en la cama, los gatillazos incontrolados por noches ajenas a él les ayuda a saber qué tipo de competencia tienen y lo mejor, las compras. Nos analizan centímetro a centímetro nuestro cuerpo ( con posibilidad de palparlo) aprovechando que “nos están aconsejando”. Lo último, las bolsas de la compra de nuestra madre, en el momento que se la meta en el bolsillo, no habrá más remedio que escuchar el típico:

– Ay hija, con lo majo que es y la buena pareja que haríais.

Cuando pensamos que todo va genial, que podemos mostrarle al mundo que SÍ es posible tener un amigo heterosexual sin que haya pasado o pase nada entre nosotros, un día lo invitamos a cenar, salir, tomar una copa y como buenas hermanitas de la caridad, le invitamos a dormir a nuestra cama porque claro, es IMPOSIBLE que haga nada raro.

Pues bien, pensamos fatal, muy mal y ¿Por qué? porque entonces es cuando te pones de lado, se te arrima, aprovecha tus 4 copas de más y ZAS! ahí está, el guepardo acechando a su presa, que para él no has dejado NUNCA de ser algo sexualmente atractivo.

* obviamente amigos podéis seguir siendo, pero añadiéndole un “folla” delante 😉

En fin, para mí esto esto es completamente un tópico justificado. ¿Qué pensáis?.

T

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