con T de (ex) anonimaTo

Supongo que esto no tiene nada que ver con lo que yo suelo escribir… y hoy no me apetece arremeter contra los hombres, al fin y al cabo hoy.. no tengo motivos.

Hoy arremeto contra la injusticia del amor, con lo que verdaderamente significa, lo que creí que ya no existía y lo que ha vuelto a surgir de unas cenizas que creí llevadas por el viento.

Supongo que el titulo de esta publicación significa dos cosas:

1- Una despedida

2- Un descubrimiento

Yo pensé que me había enamorado de una historia, que había magnificado un intercambio de e-mails, 400 para ser exactos, o quizá más, la verdad me da igual. Yo soy una persona bastante “aguafiestas” como me llaman mis amigos, dificil de sorprender, todo me lo espero…

Pero ayer, una persona fue capaz de sorprenderme, de pillarme por sorpresa y de tirar esa primera ficha de dominó que ha hecho que el resto de la fila vaya cayendo una por una. Ayer nos conocimos por primera vez, creo que nunca había estado tan nerviosa, tan contenta, tan… todo.

Lo vi y por encima de todo deseé que lo que sentí en ese momento fuera un sueño, una mentira que con un pellizco me hiciera volver a mi cama, a una alarma a las 8:00 de la mañana, pero no.. era real, estaba allí. Nos dimos un abrazo tan grande, que si el mundo terminaba en ese momento, creo que no nos hubiera importado, porque nos cogería juntos, abrazados y diciéndonos todo lo que habíamos esperado 3 semanas y 400 e-mails decirnos.

¿Por qué no me miras a los ojos? – le dije

Me respondió, aunque no hizo falta, sé porque no lo hacía, y yo sin embargo no podía parar de hacerlo. Sabía que ese sería el primer día y el último, y quería sacar fotografías mentales de todos y cada uno de los segundos que permanecía mirándolo como una bobalicona, y estaba dispuesta a hacerlo el resto de mis días.

¿Sabéis? cuando pienso en él me mareo, se me crean unas mariposas en el estómago que nadie puede imaginar… lloro de rabia porque no para de retumbarme en mi cabeza ese “no puedo hacerlo”, quizá esa vocecita no es suya, si no mía. Yo misma me estoy apartando de algo que puede hacerme mucho daño.

Dios mío como duele, le quiero, le quiero mucho, y sé que nunca dejaré de quererlo. Ha sido la historia más bonita que he vivido nunca, y me da igual que esto acabe, porque cada segundo de esas tres semanas, lo he disfrutado, lo he vivido al máximo, cada letra tecleada por mis manos ansiosas de explicarle mis cosas o simplemente saber de él, ahora me confirman que TODO valió la pena, y por eso todo cuanto a partir de ahora sufra o llore, será porque tiene que ser así y no por hacerlo en vano, sin motivo de peso.

Finalmente lo hizo, me miró a los ojos, y maldito momento en que lo hizo. Ahora no hay vuelta atrás, ya era uno más de ellos, ya era como él. Mi cuerpo empezó a cambiar… mis ojos, mis manos… no entendía que me estaba pasando.

Ahora ya lo sé…. me he convertido en un zombie.

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